El individuo de la camilla no
sabe si acordarse de la familia del dentista que le
hurga en la boca o estremecerse de placer con el
masajito en los pies. Estas contraproducentes
sensaciones pueden obtenerse en una clínica dental de
Los Angeles (EEUU) regentada por una doctora tailandesa.
Con estos servicios sería más fácil autoconvencernos de
la conveniencia de visitar a los 'sacamuelas'... o tal
vez no.